La localidad de Javier se encuentra en un emplazamiento estratégico entre los valles de Aragón y de la Onsella y alli se perfila la silueta del Castillo de Javier, casa natal del patrón de Navarra, San Francisco Javier.
Sus orígenes se remontan a finales del siglo X y principios del XI.
En esa época se levantó una torre de señales (la Torre del Homenaje), en torno a la cual irían edificándose los distintos cuerpos del castillo.
Desde mediados del siglo XIII, Javier fue sede de un señorío perteneciente a los Sada y tuvo gran importancia estratégica debido a su ubicación en la frontera entre los reinos de Navarra y Aragón. El castillo fue demolido parcialmente en 1516 y reconstruido recientemente, en unas obras que le devolvieron su fisonomía original.







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