Capital geográfica y administrativa del Somontano oscense, su estratégica situación como puerta de acceso de la llanura con el Pirineo y el progresivo renombre de sus vinos mantienen viva una ciudad que conoció su mejor momento en el siglo XVI.

De probable origen romano, desempeñó un importante papel político durante la ocupación musulmana hasta la reconquista cristiana. Durante la Edad Media fue en varias ocasiones escenario de las Cortes de Aragón.

Merecen visitarse la Catedral, templo gótico de tres naves y triple ábside poligonal, el retablo del Altar Mayor, las Portadas de Poniente y la airosa Torre de las Campanas, de planta octogonal y tres cuerpos; así como son notables los edificios del Palacio Arzobispal, el Ayuntamiento y la Casa de los Argensola.

Camino de Huesca se encuentra el Santuario del Pueyo, antiguo convento benedictino que custodia una imagen de la Virgen desde el siglo XIII.