Jaca fue capital de los iacetanos sometidos a Roma por el cónsul Catón en los albores del siglo II antes de Jesucristo. Fue la primera capital del Reino de Aragón con Sancho Ramírez a principios del siglo XI, quien mandó erigir la magnífica Catedral, sede de importantes concilios.

Perdió su importancia al extenderse el Reino hacia el sur, sin perder su influencia en la Ruta Jacobea. Recuperó su esplendor cuando Felipe II ordenó construir la Ciudadela o Castillo de San Pedro.

Los principales puntos a visitar son la Catedral, la Ciudadela, el Ayuntamiento, el Convento de las Benitas, la Iglesia de Santiago, la ermita de Sarsa, la Torre del Reloj, la Iglesia del Carmen y el Puente de San Miguel.

Desde Jaca ascendiendo por el Valle del Alto Aragón, previa vista de la Torre de Fusileros que domina el paso, se llega a Canfranc, donde debe visitarse la estación modernista. Continuando la ascensión se llegan a las estaciones invernales de Astún y Candanchú. Finalmente se asciende el puerto de Somport que permite en su descenso, ya en tierras francesas, llegar hasta la población de Urdós. El regreso se puede realizar muy comodamente por el túnel que comunica las proximidades de esta población francesa con Canfranc.

Jaca es también el lugar de acceso a la Ruta Mozárabe del Serrablo, camino del Valle del Tena a través de Sabiñánigo, Biescas, Sallent de Gállego y Panticosa, con su famoso balneario. Siguiendo la carretera se llega a la estación invernal de Formigal próxima al punto de la división con Francia denominado el Portalet.

Al oeste de Jaca se hallan los Valles de Hecho y Ansó con obligada visita a los parajes de Aragües del Puerto, Hecho, Siresa, merece la pena visitar el Monasterio de San Pedro, así como la comarca de la Selva de Oza, la Foz de Biniés y el Valle de Zuriza.