Al Portavoz en el Congreso de los Diputados del partido del Gobierno de España, José Blanco López, no le ha gustado el discurso de Rafael Navas, Presidente y Editor del Grupo Júbilo. Tan poco lo gustó, que decidió abandonar desairadamente la entrega de premios a la que había sido invitado. Probablemente, no sabía que palabras improvisar, que no estuviesen antes dictadas por la disciplina de su organización. Seguramente, no es capaz de demostrar su caballerosidad, ni siquiera aceptar el derecho a discrepar y sobre todo a expresarlo que tienen todos aquellos que no se encuentran dentro de la disciplina que a él le aplican. Vamos que se dió cuenta que le iba a faltar fondo documental al poco ilustrado.

Como a mí me parece importante, me apetece y creo debe darse promoción, lo incluyo a continuación.

    Autoridades, queridas amigas y amigos.

    El Estatuto catalán, la Ley orgánica de educación, la OPA a ENDESA, o el desencuentro de dos pretendidas Españas, centran, sin visos de acuerdo, los debates políticos. Según la última encuesta oficial del CIS, el PSOE baja, el PP sube. Y mientras tanto, señoras y señores, la ciudadanía, compra lotería de Navidad...

    Y esto no es una ocurrencia mía, es un chiste de Máximo en el Diario El País, pero muy ilustrativo de lo que está sucediendo.

    Miren ustedes, yo ya sé que todo este tema de los problemas de los mayores y el envejecimiento de la población no están de moda, aunque resulte una importante cuestión social y de Estado que nos preocupa a todos nosotros.

    Me parece que la moda, que es el estilo de quienes no tienen estilo, va por otros derroteros políticos que hacen la atmósfera ciertamente irrespirable.

    Bronca, en fin, que no diálogo, en el Parlamento, intereses partidistas por encima de intereses ciudadanos y contestación en la calle. División de la sociedad, cierto alejamiento gubernamental de la ciudadanía. Crispación, desencuentro y falta de dialogo o consenso de Estado, cuestiones que rechazamos los españoles mayoritariamente, según todas las encuestas de opinión.

    Demasiados frentes innecesarios de conflicto y una enorme pérdida de tiempo en estériles discusiones sobre la definición de lo que somos como país o nación o de lo que es o no es una comunidad autónoma. Europa y el resto del mundo deben estar perplejos ante lo que políticamente ocurre en España.

    Los lectores de nuestra revista, que, como saben ustedes son las personas de mayor edad, nos dicen que no perdonarían a los políticos que, por las prisas en la recuperación del gobierno en el caso del PP, o por actitudes excluyentes, en el caso del PSOE, se rompiera el marco constitucional y su consenso que tanta libertad, y progreso ha brindado al país en las tres últimas décadas.

    Y hablando de los mayores a quienes preocupan estas cuestiones políticas al igual que preocupan las políticas asistenciales que requieren, tengo que decir que un gobierno socialista, aún condicionado por sus apoyos parlamentarios del nacionalismo catalán, no puede ni debe permanecer dando la imagen de que está más ocupado, preocupado y comprometido con la reforma del Estatut que con los problemas sociales que afectan a millones de personas de todas las comunidades.

    Y así las cosas, de la política general, que es lo que parece que está de moda, un año más, tengo que resaltar que las cuestiones relacionadas con el envejecimiento implacable de la población y con los problemas de soledad, salud y dependencia de los millones de personas de edad avanzada suponen cuestiones de Estado de una enorme actualidad y trascendencia en el presente y en el futuro.

    En un modelo económico de desarrollo como el de nuestro país que sigue avanzando, no hay posibilidad de crecimiento económico sostenible y estable si a la vez no hay bienestar social. Y el bienestar social viene dado en gran medida por las condiciones y calidad de vida de la población mayor.

    El gobierno prometió hace año y medio que en el pasado mes de junio, entraría en el parlamento la necesaria Ley de dependencia o Autonomía Personal para atender a millones de personas con alguna discapacidad, sobre todo mayores, que dependen de algún familiar para poder vivir.

    Millones de personas mayores y discapacitadas que no cuentan con los servicios sociales de atención mínimos para continuar viviendo de una forma digna y un número igual de familiares que no pueden trabajar ni desarrollarse socialmente porque tienen que atenderlos.

    La citada ley-marco aún no ha entrado en el Congreso. Y ahora, tras el retraso inexplicado de seis meses, nos dicen que lo hará en diciembre.

    Los responsables del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales prometieron hace ya un año una partida de 1.000 millones de euros (de los seis mil que anualmente serian necesarios) para poner en marcha el nuevo Sistema y la Red Nacional de Dependencia.

    La realidad es que en los Presupuestos Generales del Estado del 2006 han consignado una ínfima partida de solo 100 millones de euros en lugar de los 1.000 prometidos (al ministro Caldera se le cayó un cero) para esta cuestión, que finalmente se han visto ampliados a 200 gracias a una enmienda de Ezquerra Republicana de Catalunya.

    Prometieron que este texto legal sobre la dependencia y su financiación, serían consensuados previamente, antes de su envío al Congreso de los Diputados, con las comunidades autónomas, los agentes sociales, y las grandes asociaciones de mayores, es decir, con los agentes que actúan en el sector. Ninguna de estas instituciones, la mayoría aquí presentes, ha negociado nada hasta la fecha sobre esta necesaria ley con el gobierno.

    Según una encuesta realizada por la revista Jubilo, todos los partidos de la oposición, incluido Ezquerra Republicana, absolutamente todos, consideran insuficiente el dinero que el gobierno prevé gastar en 2006 para atender a quienes no tienen suficiente autonomía personal, a los mayores y discapacitados que necesitan de la ayuda de otras personas para poder vivir y que no cuentan con los suficientes servicios asistenciales públicos.

    Las asociaciones de mayores nos dicen que "parece mentira que con tanto anuncio oficial de construir sobre la base de la Ley de Dependencia el cuarto pilar del Estado de Bienestar (tras la sanidad, la educación y la seguridad social), el gobierno destine esa pequeña cantidad en los Presupuestos del 2006". Insisto, 200 millones frente a los 1.000 prometidos o los 6.000 anuales necesarios, según todos los estudios.

    Nos hablan ahora de la "gran característica social" de los Presupuestos Generales del Estado para el 2006. Y no es totalmente cierto. Hoy, incluidos estos presupuestos, España continua a la cola en gasto social sobre el PIB de los países que integran la Unión Europea. Con referencia al gasto social destinado a mayores el crecimiento presupuestario para 2006, ronda solo el 3 por ciento respecto al año anterior.

    Y así estamos y así seguimos, desde hace más de una década: esperando no ya una Ley de la Dependencia, sino una inicial financiación pública suficiente que aporte soluciones urgentes a un problema que avanza inexorable y que niega el derecho constitucional de los mayores en estado de dependencia a unos servicios y cuidados profesionales absolutamente necesarios y que las familias ya no van a poder asumir.

    Un gran número de mayores se sienten discriminados por la edad, se sienten solos, especialmente en las grandes ciudades, desintegrados socialmente y con pensiones más bajas que la media europea. Y es responsabilidad no solo del gobierno, sino de la sociedad en su conjunto un cambio de mentalidad hacia los mayores: Hay que prestarles más atención, hay que promover un nuevo concepto de los mayores y de la vejez más acorde con su realidad evitando la discriminación, el temor a envejecer y asociando a los mayores a conceptos positivos de oportunidad, que lo son, y no considerándolos siempre como un problema o peligro para el sistema de pensiones.

    Hay que recordar aquí una vez más que a los ancianos la muerte no les llega con la vejez, sino con el olvido. Olvido de los partidos que no los tiene en cuenta en sus listas electorales, de las empresas que los jubilan anticipadamente, de la sociedad que cultiva la juventud como un valor en sí mismo y hasta de algunas familias que no les prestan la debida atención.

    Hay que trabajar y mucho en la protección de los derechos del mayor en el contexto inspirado por la ONU de una sociedad igualitaria para todas las edades.

    El Grupo Jubilo constituye una realidad mediática de referencia con gran sensibilidad hacia los problemas de los mayores. Y, aún desde nuestra vocación informativa y colaboradora con las instituciones y gobiernos, no podemos dejar de denunciar sin ninguna acritud, pero con firmeza, de forma constructiva (igual que lo hicimos en épocas pasadas), estas cuestiones que para muchas familias abnegadas resultan ya sangrantes.

    Decía Winston Churchill en un intercambio parlamentario con un miembro de la oposición: "señor, estoy en absoluto desacuerdo con todo lo que acaba usted de decir, pero daría la vida por que usted pudiera siempre decirlo libremente".

    Bien, esta idea de Churchill, que tomó de Voltaire, es lo que hacemos desde el grupo Júbilo: decir, razonar y comunicar lo que pensamos libremente. Y en consecuencia, nos encantaría que este gobierno, y concretamente el Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, adoptase la inteligente actitud del señor Churchill y no actuase ante las críticas constructivas desde la ausencia, la incomodidad o el silencio, negándose a participar con las asociaciones de mayores o los medios de comunicación social, en estos eventos relacionados con las políticas sociales que afectan a tantos millones de personas. Algunos no tienen en cuenta suficientemente que los asuntos sociales son el segundo apellido del ministerio, y es una pena.

    Tampoco debemos esperar que todos nuestros problemas sean solucionados por el estado. Decía Mariano José de Larra que un país se hace más libre por los cambios en las costumbres sociales, que por las leyes que emanan de los gobiernos.

    Por esa razón, a pesar de la situación política, caracterizada por esa crispación descalificadora a la que me refería antes y que nadie desea, miren ustedes, yo soy optimista. Y lo soy, no por naturaleza, sino por cierta disciplina que impone esa bella frase del poeta Rabindranath Tagore: "si lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas".

    Y es que hay muchas estrellas y muy hermosas en todas partes, aquí mismo: como ciudadano y periodista, observo que en este país hay voluntades constructivas, proyectos, hay personas maravillosas, estupendas, que, como en el caso de los galardonados con estos premios, sus vidas constituyen un ejemplo para todos.

    Lo que han hecho y lo que hacen desde la vocación y el talento da sentido a sus vidas y a las nuestras. Y contribuyen con su trabajo a que la vejez no nos deje más huellas en el alma que en el rostro.

    Este es un acto de la sociedad civil en la que hay cada vez mas personas, organizaciones y entidades sensibles con los mayores, la mayoría de ellas aquí presentes.

    Las grandes organizaciones de pensionistas y jubilados, como UDP, CEOMA, las de Madrid, Andalucía, Baleares, Cataluña, Galicia, Castilla León, o Valencia. ONGS como Caritas, Intermón, Médicos sin Fronteras, Cruz Roja, CERMI, la ONCE, Edad y Vida, Mensajeros de la Paz, SECOT, los trabajadores sociales y tantas otras que no me cabe citar ahora; los sindicatos CC.OO. y UGT, las consejerías de las comunidades autónomas, que tanto esfuerzo están haciendo por el mayor, el Imserso cuando funciona como instrumento no partidista profesional y técnico de política social de Estado, los ayuntamientos, cercanos siempre al mayor, las patronales y empresas que les prestan todo tipo de servicios, las fundaciones publicas y privadas, las obras sociales de las cajas, la iglesia...

    En fin, representantes de varios cientos de miles de personas muchas de ellas voluntarias y cientos de entidades que se ocupan y preocupan de los mayores y el envejecimiento saludable.

    Sois todos magníficos. Ejemplares, con vuestros proyectos e ilusiones en el sector. Solo os pediría más unidad y mayor capacidad reivindicativa en la lucha por la protección de los derechos de los mayores.

    El desarrollo de este sector en su conjunto esta siendo impresionante como igualmente impresionante resulta el envejecimiento cada vez más saludable de la población española.

    España ha registrado el mayor incremento de población de toda su historia en 2.004, situándose en 44milones de habitantes con un 8,4 por ciento de ciudadanos de otras nacionalidades. Una tercera parte de la población española tendrá más de 65 años en el año 2050. La natalidad continua muy baja, lo que confirma el paulatino envejecimiento de la población, al igual que ocurre en casi toda Europa.

    Y eso no es malo, una sociedad que envejece prueba también la eficacia de los sistemas de salud y refuerza la misión biológica de todo ser humano que es la de vivir el mayor número de años de forma saludable.

    Quiero transmitir todo el ánimo, la esperanza y la ilusión en continuar todos unidos en la reivindicación de los derechos y libertades de los mayores, por encima de nuestros intereses corporativos.

    Amando nuestra profesión, con el objetivo de una sociedad más igualitaria, para todas las edades, en la que los mayores envejezcan de forma saludable, con pensiones justas, con calidad de vida, y para que no se sientan discriminados, desprotegidos o sin derechos.

    Tenemos que colaborar (administraciones, entidades privadas, ONGS y medios de comunicación social) a desterrar esa idea tan negativa y desilusionante de que en una sociedad en la que uno es lo que hace, el que nada hace, es decir, el parado o el jubilado, nada es.

    Los mayores tienen que ser cada vez más activos, lo son ya. Su actividad productiva, desde la formación o el voluntariado, hasta el cuidado de los nietos, representa ya una aportación al PIB cercana al 3%, un importantísimo retorno social a la contribución estatal en pensiones. Quienes vamos haciéndonos mayores hemos de mantener los proyectos e ilusiones, aunque para verlos cumplidos, tengamos que seguir comprando la lotería de Navidad.

    Para finalizar doy las gracias a la presidenta de honor de estos premios, su alteza real, Doña Leticia Ortiz, princesa de Asturias, a las autoridades que nos acompañan, sensibles sin duda con los mayores, a la Fundación Casa del Actor y a su presidenta, la actriz Beatriz Carvajal.

    Felicidades y enhorabuena a todos vosotros, los galardonados, variopinto y claro ejemplo de talento y talante artístico o social. Un auténtico ejemplo de trayectoria vital y madurez activa y positiva. Vuestros premios, otorgados por unanimidad del jurado, son verdaderamente muy merecidos y elocuentes.

    El sector de los mayores y sus asociaciones aún resulta ciertamente endogámico. Por esa razón, desde la revista JÚBILO, hemos querido este año abrir el sector y sus reivindicaciones a la sociedad, premiando a personalidades relevantes y diversas por su vida ejemplar del mundo de la salud, de las ONGS, del arte, la ciencia, el espectáculo, o los medios de comunicación social.

    Todo nuestro agradecimiento a nuestros artistas invitados Víctor Manuel, Karina, Victoria Vera y Andrés Resino, artistas generosos que, de forma altruista, han querido participar en este evento. Ellos también son ejemplo de madurez activa. Gracias a los patrocinadores de este evento que desde su generosidad hacen posible esta necesaria labor de sensibilización social con los mayores.

    Quiero agradecer muy sinceramente la presencia con nosotros entre otras personalidades de José Blanco, secretario de organización del PSOE o de Rosa Valdeón, consejera de Asuntos Sociales de Castilla y León, o del Director General del Mayor de la Comunidad de Madrid. Ellos, como todos ustedes demuestran una gran sensibilidad y preocupación con los problemas de los mayores.

    Gracias también a todos vosotros que nos acompañáis y a los que debieran estar y no están.

    Por nuestra parte, en el Grupo Júbilo, siempre mostraremos nuestra mejor disposición al dialogo sincero y a la colaboración eficaz con las administraciones, sin menoscabar un ápice nuestra independencia de criterio, la neutralidad o el compromiso informativo con nuestros lectores.

    Como está cercana la Navidad, quiero terminar queridos amigos, con el deseo de que se cumplan todos vuestros proyectos e ilusiones, recordando siempre que la edad es simplemente un número y la vida, lo que todos y cada uno hacemos de ella.

    Muchas gracias.