Bilbao aparece en la Edad media como un pueblo de ferrones, agricultores y marineros al que Don Diego López de Haro, señor de Bizkaia, da en 1300 el título de villa y la jurisdicción sobre la ría, para que sirva de puerto exportador de la lana castellana y punto de entrada de mercaderías extranjeras. El núcleo histórico son las siete calles perpendiculares a la ría, que llegaban a ésta desde las laderas de Begoña.
La primacía bilbaina sobre las demás poblaciones de la ría y de la costa se consolidó en 1511, al crear la Corona de España el Consulado de Bilbao, que monipolizaría las exportaciones de lanas y paños castellanos. Este hecho junto con la importación de bacalao y grasa de ballena que los pescadores traían de Terranova, hizo que aumentase la fabricación de navíos y los astilleros bilbainos y la villa prosperasen.
Aunque el Bilbao histórico tuvo sus ensanches en los siglos XVII y XVIII, la estructura moderna de la ciudad se inicia con el paso de la ría, la anexión de la anteiglesia de Abando en 1870 y el diseño, en 1873, y posterior construcción del ensanche de Abando.
La aparición de mineral de hierro en Somorrostro, la creación del primer horno de envergadura en 1841 y del primer alto horno en 1857 y la fundación del Banco de Bilbao, conforman un periodo de fuerte industrialización hasta 1925 en los sectores siderúrgico, naval, químico y metalúrgico, que tendrá gran influencia en la delimitación de suelo industrial a lo largo de la orilla izquierda de la ría, mientras que la derecha se deja para ocupación residencial. Como consecuencia, la industrialización de toda la comarca y su interrelación profunda propiciaron la creación del Gran Bilbao o Area Metropolitana de Bilbao.







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