Milán es una ciudad de contrastes y profundos secretos. Principalmente es conocida por su pujanza económica y, de hecho, se la considera el motor del desarrollo de Italia; compañías de todos los sectores de la industria, grandes bancos y de la Bolsa operan desde ella. Asimismo, Milán se enorgullece de sus famosas ferias de comercio, pasarelas de moda, de sus ciudadanos célebres, y de ser la sede de dos de los equipos de fútbol más importantes de Europa. En esta ciudad se pueden visitar algunas de las mejores tiendas de famosos diseñadores, y no sólo de moda, sino también de artículos para el hogar.

Aunque económicamente Milán no depende del turismo, tiene mucho que ofrecer a todos los que la elijan para pasar unas buenas vacaciones. Puede que le falte el encanto de otras famosas ciudades italianas, pero si se va más allá de la superficie, se puede disfrutar de un entorno con una personalidad única. Por su ubicación geográfica, tiene mucho más que ver con sus vecinos de centroeuropa que con el sur de Italia. No sufre las hordas de turistas que invaden Roma, Florencia o Venecia, y aunque como en todas las grandes ciudades, las horas punta pueden resultar bastante estresantes, en general es un sitio agradable para vivir y hacer turismo.

Milan está dividida en 20 barrios, cada uno con su propia historia y peculiaridades. La mayoría de los turistas solo visitan los que distan unas pocas paradas de metro de la zona del Duoma. Partiendo del centro histórico, alrededor de la plaza Duomo, las principales áreas son: hacia el norte, el hermoso y antiguo distrito de Brera, con sus calles ventosas, que todavía mantienen el pavimento del siglo XVIII; hacia el noreste, las famosas calles de la moda que desembocan en los Giardini Pubblici y la Estación Central; hacia el noroeste, el Castillo Sforzesco y el Parco Sempione, y hacia el sur, Ticinese, una emergente zona de tiendas, y el Navigli, en tiempos una muy animada zona comercial, hoy muy popular con tiendas de antigüedades, cafés, bares y tradicionales trattorias.

A pesar de haber sufrido considerables destrozos durante los bombardeos de la II Guerra Mundial, Milán estuvo al frente de la recuperación económica de toda Italia durante la posguerra, gracias al restablecimiento de su poderosa industria. Este proceso fue acompañado por el desarrollo de empresas de alta tecnología y del sector bancario.

Milán no es sólo comercio y negocios también tiene un fuerte orgullo por su historia y tradiciones. El Duomo es un magnífico monumento arquitectónico situado en el corazón mismo de la ciudad. En ella también se alzan algunas de las más hermosas Iglesias de Italia y muchas calles comerciales esconden auténticas joyas arquitectónicas detrás de modernas fachadas. Hay también bellos palacios, así como imponentes restos del aristocrático pasado milanés. Los museos proporcionan la ocasiópn de conocer el legado histórico y artístico de la ciudad. Para los amantes del arte y la música Milán tiene pocos rivales. Es la sede del Teatro de la Scala, así como de la Ultima Cena de Leonardo.