Cuenta una leyenda que al lugar en el que se encuentra la ciudad arribó Hércules durante sus periplos y que fue él quien la fundó. La historia, sin embargo, parece demostrar que su origen está ligado a la tribu íbera de los layetanos. En el año 201 antes de Cristo, las tropas romanas arrebataron la ciudad a los cartagineses, pueblo al que algunos autores ligan el nombre de Barcelona haciéndolo derivar del de los Barca, la famosa dinastía de Cartago. El nombre de Barcino se mantuvo también en tiempos del emperador Augusto, que la elevó al rango de capital de Laietania con la denominación de Faventia Iulia Augusta Barcino.
Durante casi un siglo fue capital del reino visigodo, condición otorgada en el año 476 por el rey Eurico, hasta que Toledo le arrebató la supremacía. La ocupación árabe de la ciudad fue corta, pues apenas habían transcurrido cien años desde la conquista musulmana del 716 cuando Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, la tomó para su reino.
La unión entre Ramón Berenguer IV y Petronila hizo que el condado de Barcelona pasase a formar parte de la Corona de Aragón. El periodo que siguió a esta inclusión fue espléndido para la ciudad; su puerto se convirtió en uno de los más importantes del Mediterráneo y la urbe incrementó su riqueza e influencia tanto desde el punto de vista económico como en lo artístico y en lo monumental.
A medida que Sevilla ganaba importancia como puerto en el que se realizaban las transacciones con la recién descubierta América, Barcelona perdía peso en el contexto peninsular. La relativa independencia política de la ciudad se esfumó cuando las tropas de Felipe V entraron en ella el 11 de septiembre de 1714 y abolieron todo vestigio de instituciones propias. En 1923, Primo de Rivera, hizo desaparecer la autonomía catalana, aunque casi ocho años después, en abril de 1931, Francesc Macià proclamó la república popular de Catalunya. La Guerra Civil, durante parte de la cual Barcelona fue sede del Gobierno Republicano, supuso un duro golpe para la ciudad, que fue tomada por las tropas de Franco en 1939.
En 1977, con el restablecimiento de las libertadas democráticas y la instauración del estado autonómico, Barcelona se convierte en capital de la autonomía catalana y sede del Gobierno de la Generalidad de Cataluña.







Escribe un comentario